LA HISTORIA DE LACOSTE: de la pista a la pasarela

LA HISTORIA DE LACOSTE: de la pista a la pasarela

Hablar de Lacoste es hablar de cuándo el deporte y la elegancia se dieron la mano por primera vez.

Su historia comienza en 1923, en Boston, donde un joven tenista francés de 19 años, René Lacoste, competía en un partido con la promesa de que, si ganaba, su capitán le regalaría una maleta de piel de cocodrilo.
Aunque no consiguió la victoria, su determinación llamó la atención de un periodista del Boston Evening Transcript, quien lo apodó “El Caimán”, en referencia a su estilo de juego tenaz y preciso.

En 1927, el estilista de René, Robert George, dio forma a su mote deportivo vistiéndole con una blazer con el bordado de un cocodrilo. Este fue el momento de inflexión entre la moda y el deporte para Lacoste, pues en aquella época ver a un deportista vistiendo un signo propio, como si de una prenda de su propia marca se tratase, fue muy innovador.

Pero la verdadera revolución llegó unos años más tarde, cuando René Lacoste decidió aplicar su ambición al vestuario deportivo. Cansado del uniforme que usaban los tenistas en los años veinte (camisa de manga larga y pantalones de pinzas), René ideó una prenda que mantuviera el cuello de la camisa para conservar su elegancia, pero que estuviera confeccionada con un tejido y corte más cómodos para el deporte, utilizando un algodón transpirable en una silueta de manga corta. Así nacía el polo, modelo que cambiaría para siempre la manera de vestir dentro y fuera de las pistas.

En 1933, junto a su socio André Gillier, fundó Chemise Lacoste y comenzó la producción de los primeros polos en Troyes, Francia. Cada prenda se elaboraba con precisión artesanal, tardando unos 40 minutos en ensamblarse, y se sellaba con la insignia del cocodrilo verde.

Con el tiempo, el polo Lacoste trascendió su origen deportivo. La marca empezó a vestir no solo a deportistas, sino también a artistas, intelectuales y jóvenes de la élite europea y americana. Lacoste representaba ese equilibrio perfecto entre lo formal y lo relajado.

El imperio de Lacoste aumentó cuando su hijo, Michel Lacoste, asumió la dirección en la segunda mitad del siglo XX. Con él llegaron perfumes, calzado, bolsos y una línea completa de ropa que mantenía el mismo espíritu refinado. Lacoste ya no era solo una marca deportiva: era una forma de vida.

En el siglo XXI, la marca ha sabido reinventarse sin perder su esencia. Diseñadores como Christophe Lemaire y Felipe Oliveira Baptista han refrescado su imagen, modernizando siluetas, explorando nuevos tejidos y reinterpretando el icónico polo.

Hoy, el cocodrilo bordado sigue siendo uno de los símbolos más reconocibles y respetados del mundo de la moda. Por eso, Lacoste es una de las firmas integrantes de Studio Store. Ya disponible en web y en tienda nuestra selección de productos de la marca.